Personalmente pienso que si el tiempo no existiera nosotros no seríamos nadie, es decir, a medida que avanzamos en la historia también nos acompaña el tiempo, pues, por ejemplo, el recorrido que existe desde que nacimos hasta ahora conlleva un tiempo, el tiempo que ha transcurrido durante todos esos años; el cuál se nos aparece como un río que fluye desde el nacimiento hasta la muerte.
Digamos que el tiempo no es igual ni tiene una función predeterminada en cada momento aunque creamos que sí. El tiempo siempre es diferente y cada uno es libre de elegir la tarea que quiere realizar en determinado momento de su vida. Así, no podemos juzgar que el tiempo se cualifique porque no hablamos de ninguna medida respecto a él, sino, simplemente, de funciones, situaciones, oportunidades, etc. que van experimentando los individuos a lo largo del tiempo porque quieran o porque ese sea su destino. Pero eso no significa que en cada época de sus vidas tengan que cumplir obligatoriamente una labor que ya esté determinada.
Si es verdad que creemos en el tiempo una vez que se produce un cambio pero eso no es así, la mayoría de las veces deseamos haber hecho algo de otro modo tras el cambio que hemos experimentado, por ello debemos de ser consciente de que el tiempo es oro y no podemos desaprovecharlo. Debemos saber cómo sacar partido de él y no dejarlo correr como si nunca se acabase, porque en esta vida al igual que todo empieza también acaba y el tiempo no es ninguna excepción.
A continuación os dejare el siguiente texto porque creo que expresa perfectamente la idea de tiempo:
Imagínate que existe un banco, que cada mañana acredita en tu cuenta, la suma de 86,400 pesos. No arrastra tu saldo día a día. Cada noche borra cualquier cantidad de tu saldo que no usaste durante el día. ¿Qué harías? Retirar hasta el último centavo, ¡¡por supuesto!!
Cada uno de nosotros, tiene ese banco. Su nombre es tiempo.
Cada mañana, este banco te acredita 86,400 segundos. Cada noche, este banco borra , y da como perdido, cualquier cantidad de ese crédito que no has invertido en un buen propósito. Este banco no arrastra saldos, ni permite sobregiros. Cada día te abre una nueva cuenta. Cada noche elimina los saldos del día.
Si no usas tus depósitos del día, la pérdida es tuya. No se puede dar marcha atrás. No existen los giros a cuenta del depósito de mañana. Debes vivir en el presente con los depósitos de hoy. Consigue lo máximo en el día.
Para entender el valor de un año, pregúntale a algún estudiante que perdió el año de estudios.
Para entender el valor de un mes, pregúntale a una madre que alumbró a un bebe prematuro.
Para entender el valor de una semana, pregúntale al editor de un semanario.
Para entender el valor de una hora, pregúntales a los amantes que esperan a encontrarse.
Para entender el valor de un minuto, pregúntale a una persona que perdió el tren.
Para entender el valor de un segundo, pregúntale a una persona que con las justas evitó un accidente.
Para entender el valor de una milésima de segundo, pregúntale a la persona que ganó una medalla de plata en las olimpíadas.
Atesora cada momento que vivas. Y atesóralo más si lo compartiste con alguien especial, lo suficientemente especial como para dedicarle tu tiempo y recuerda que el tiempo no espera por nadie.
Ayer es historia.
Mañana es misterio.
Hoy es una dádiva.
¡Por eso es que se le llama el presente!

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